Nov
7
Tormento fugaz
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TORMENTO FUGAZ
Yo que sé; un día cuando yo, todo puesto, quería ir a la home a pillar chochitos, SL empezó a enviarme a sitios muy raros. Para aligerar el tráfico. Sitios para novatos.
De pronto, en uno de ellos, en la otra orilla de una pequeña cala, vi una casita azul y unos cuantos árboles, como yo, desconcertados por la brisa del ocaso…. De inmediato pensé si habría una cama de sexo… ¿En un sitio para novatos…?
Me mojé un poco los pies al cruzar la playita. La puerta estaba entreabierta. En el mini mapa vi que había alguien dentro, una mujer… ¿Estaría en la cama de sexo? Me puse a buscarme la polla en el inventario y di un primer paso dentro de la casa.
En la semitiniebla, fue como un fogonazo ver iluminarse el rótulo brillante con su nombre: Sweet Ermintrood . Sí, fue un dulce rayo lo que sentí desgarrarme cuello abajo, llenarme de luz, apagarlo todo.
Sobre el mismo rótulo, sin esperar a verla, le cliqué a su perfil para que no se me escapara. Luego, bajé la cámara hacia ella. La polla se me quedó colgando en la primera posición; no me dio tiempo a darle al botón para ponerla dura. Su imagen me secó durante un segundo el alma. La sentí pasar de arriba abajo por mi cuerpo, como un escáner que se te llevase la piel, el dolor, los recuerdos. Sentí que me tambaleaba. Sin días pasados, sin ahora. Me ahogaba en una dicha sorda, sangrante, suave. En un instante, naufragé por completo en sus ojos, arrastrado, consumido por el presentimiento de un mundo de cataratas y jazmines, listo cada mañana bajo tu pie. Un infierno uniforme de dicha.
-Hi!-, acerté a decir.
Aparté la vista al instante, como si me quemara su contemplación, di media vuelta y salí de allí corriendo, volando hasta los confines del sim.
Pero sus ojos me persiguen desde entonces, suplicantes. Sus ojos, en medio de aquella semipenumbra, abiertos frente a mí a todas horas…
Ayer volví cien veces a la casita.
Vuelvo cada hora a la playa de novatos, salto volando hasta la casita y entro. Salgo.
Y vuelvo a entrar, por si acaso.
Varias veces.
Hasta que escojo un teleport a un sitio cualquiera y me pongo a leer su perfil. O cierro los ojos y lo repito de memoria. Lo único que dice es que esos ojos solo son un alt; que hay otros ojos todavía más hondos, más abiertos, más remotos y una dicha todavía más grande que puede doblar mi tormento.
Justo ahora que está aquí al lado, a la distancia de un Im, veo el cielo cada vez más lejano, más fugaz.
Yo qué sé.
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